Vieja entrepierna humeante. Manuel Barea. Black&Noir5.png

VIEJA ENTREPIERNA HUMEANTE

Manuel Barea

El nombre real no es Manolo Muñoz, sino uno de tantos que el protagonista de esta novela ha decidido tener en veintidós años, desde que decidiera dejar de ser de esa clase de tipos capaces de liquidarte hasta con la bragueta. Y es que, por mucho que se necesite, en un negocio como el suyo no está bien vista la jubilación: para conseguirla debes estar dispuesto a renunciar a tu identidad, humanidad y deseos. Dejar de existir. Abandonarlo todo menos tu pasado. De modo que lo único que siente en el verano de 1984 aquel que ahora se hace llamar Manolo Muñoz es el aplastante peso de sus 64 años y quizá la carga más insoportable de todas: su propia conciencia. Por eso piensa que necesita un respiro, por eso quizá comete el peor error en veintidós años: irse a la playa de vacaciones.